El
mantenimiento de un peso adecuado requiere que nuestro gasto
energético esté en directa proporción
con el aporte diario de calorías.
Por lo tanto, la forma ideal de confeccionar un régimen
alimenticio es establecer una relación entre todas
las actividades que un individuo realiza en el día,
y las calorías que son necesarias para satisfacer esa
demanda de energía (y que deberán provenir en
distintas proporciones de las proteínas, grasas e hidratos
de carbono).
Para facilitar esta tarea,
algunos especialistas cuantifican la intensidad de la actividad
física con una unidad denominada MET (significa equivalente metabólico).
Un MET es igual al número de calorías que un
cuerpo consume mientras está en reposo. A partir de
ese estado, los METS se incrementan según la intensidad
de la acción. Por ejemplo, una actividad liviana representa
alrededor de 3 METS, lo que significa que el cuerpo gasta
3 veces más energía que si estuviera sin hacer
nada.
En el cuadro que presentamos a continuación
se detallan los METS de algunas actividades cotidianas, laborales
y físicas, que pueden servir de guía para determinar
cuál es nuestro gasto energético aproximado durante
el día.
Intensidad
Actividades
en el hogar
Actividades
laborales
Actividad
física
Muy
liviana
(3 METS)
Ducharse,
afeitarse, vestirse y cocinar
Trabajar
en el computador o estar parado (vendedores)
Caminar
lento en un sitio plano
Liviana
(3 a 5 METS)
Recoger
la basura, ordenar juguetes, limpiar ventanas, pasar
la aspiradora, barrer
Realizar
trabajos manuales en la casa o el auto (como arreglar
un desperfecto)
Caminar
con marcha ligera, andar en bicicleta en sitio plano
Pesada
(6 a 9 METS)
Subir
escaleras a velocidad moderada, cargar bolsas
Realizar
trabajos de albañilería (con instrumentos
pesados)
Jugar
fútbol, tenis, esquiar, patinar, subir un cerro
Muy
pesada (superior a 9 METS)
Subir
escaleras, o muy rápido o con bolsas pesadas