El
trasplante de médula ósea es un procedimiento
que en los últimos 15 años ha permitido mejorar
sustancialmente el pronóstico y la sobrevida de personas
afectadas por enfermedades tan agresivas como la leucemia
o los linfomas, entre otras.
Desde 1992 Clínica Alemana dispone de una unidad encargada
de efectuar este tipo de tratamiento. Ubicada en el tercer
piso de la Clínica, cuenta las 24 horas con personal
de enfermería, un médico de cabecera y un oncohematólogo
de turno. Además, tiene la infraestructura y el equipamiento
necesario para satisfacer adecuadamente todas las necesidades
del paciente..
En esta unidad se atiende a todo enfermo severamente inmunodeprimido
(menor de 500 neutrófilos). Como en estos casos hay
que extremar las medidas de seguridad para prevenir infecciones,
existen sistemas de alta eficiencia que filtran y controlan
el aire para dejarlo libre de partículas. Además,
se mantiene una presión positiva y el agua también
es filtrada.
Este tratamiento consiste en la recolección
de células madres -también conocidas como precursores
hematopoyéticos- de la sangre, médula ósea,
cordón umbilical o placenta, las cuales son transfundidas
al paciente a través de una vena, desde donde se dirigen
en forma natural hacia las cavidades óseas. Allí
crecen rápidamente para reemplazar a la médula
dañada.
Las células se
pueden obtener del propio paciente o de un donante. En el
primer caso, se habla de trasplante autólogo
porque se utilizan las células madres del mismo enfermo,
las que son recolectadas y criopreservadas en nitrógeno
líquido, donde pueden durar años. Luego del
tratamiento condicionante, se descongelan e infunden como
una transfusión. El objetivo general es consolidar
la respuesta obtenida con quimioterapia y, si es necesario,
con radioterapia.
En este caso no hay problemas de rechazo, pero sólo se puede utilizar para tratar algunos casos de linfomas, mielomas, leucemias y otras neoplasias.
Cuando es necesario un
donante, como un hermano u otra persona compatible, se llama
trasplante alogénico, y se utiliza
para tratar ciertas enfermedades malignas, como leucemia u
otras neoplasias, o cuando la médula ósea es
destruida, como sucede en la aplasia medular.
Para el donante, el proceso es muy simple, ya que basta con dar sangre mediante un sistema de recolección a través de un equipo automatizado.
En tanto, el receptor,
antes de la infusión de la médula, debe someterse
a un régimen condicionante, a modo de preparación,
que consiste en un tratamiento -generalmente quimioterapia
con o sin radioterapia- para erradicar la malignidad y lograr
inmunosupresión, de manera que su sistema inmunológico
no rechace las nuevas células.
En Clínica
Alemana, cuando se trata de trasplante autólogo, el
paciente debe permanecer internado un mínimo de 20
días. Si es alogénico o un caso inmunosuprimido,
puede hospitalizarse por un mayor tiempo.
Para acceder a estos tratamientos es necesario cumplir con ciertos requisitos de edad, condición física general y respuesta terapéutica a los tratamientos previos. Por ejemplo, el trasplante autólogo puede realizarse incluso en personas mayores de 65 años. En cambio, el alogénico clásico sólo se recomienda en menores de 50 años. Sin embargo, bajo indicaciones especiales se puede acceder a un trasplante similar, pero menos agresivo, denominado minitrasplante alogénico.
En Clínica Alemana se realiza trasplante de médula, ya sea autólogo o alogénico, sólo en pacientes mayores de 13 años.
En general, el procedimiento de infusión de las células donadas no toma más de un par de horas. El proceso de recuperación completa del sistema inmunológico del paciente puede tomar entre un año y dos, dependiendo del caso.
¿QUÉ ES LA
MÉDULA ÓSEA?
Se ubica en el interior
de los huesos y está compuesta por un conjunto de células conocidas como tejido hematopoyético, las cuales se encargan de generar todas las células adultas que circulan en la sangre (glóbulos rojos, blancos y plaquetas).