Haciendo referencia al concepto de paternidad
responsable, se aconseja buscar el embarazo en un contexto
de estabilidad de la pareja.
En caso de que la mujer esté bajo tratamiento
por problemas hormonales, enfermedades crónicas
o cuadros psiquiátricos, debe hacer una consulta
médica previa.
Es importante que la futura madre deje de
fumar y beber alcohol, ya que éstos productos
pueden tener efectos adversos en los bebés. Además,
este tipo de sustancias pueden disminuir la fertilidad.
Seguir una dieta sana y equilibrada antes
y durante el embarazo es esencial tanto para la madre
como para el niño.
Si bien es aconsejable continuar realizando
actividad física, se recomienda suspender los
deportes de alto impacto, como el step, esquí,
mountain bike y equitación.
Para la prevención de defectos congénitos,
tales como la espina bífida, anencefalia y labio
leporino, se aconseja ingerir diariamente un suplemento
de 0,4 mg de ácido fólico. Este nutriente
se encuentra en los vegetales de hojas verdes, nueces,
maní, frutos cítricos y cereales.
Se debe evitar la exposición a sustancias
peligrosas, como medicamentos, pesticidas o radiaciones.
Esto es válido tanto para el hombre como para
la mujer, ya que ambos pueden sufrir la alteración
de sus células sexuales.
A
pesar de que no son de rutina, la futura madre puede
realizarse exámenes médicos, para verificar
si se encuentra inmunizada contra la rubeola y toxoplasmosis
(estas enfermedades pueden provocar aborto espontáneo
o defectos en el feto). Si la mujer lo desea, se le
puede administrar una vacuna tres meses antes de la
concepción.