El semen está compuesto por los fluidos
secretados por los testículos, vesículas seminales,
próstata y glándulas de Cowper. Es viscoso,
de color blanco y contiene agua, mucina, proteínas,
sales y los espermatozoides.
A diferencia de lo que ocurre en las mujeres,
en el hombre una vez iniciada la maduración sexual la producción
de células sexuales se mantiene durante toda la vida.
Este proceso comienza en la pubertad y se mantiene con ciclos
de alrededor de setenta días (tiempo de maduración
de los espermatozoides). Es decir, después de cada ciclo
se produce una población de espermatozoides completamente
nueva.
El papel de
las hormonas...
La testosterona es la hormona sexual
masculina más importante y es producida por células
especializadas denominadas células de Leydig, que se encuentran
en los testículos. Si bien la testosterona contribuye a
la formación de los espermatozoides, su función
principal está relacionada con los caracteres sexuales
masculinos, tales como el crecimiento del vello, cambios en la
voz, desarrollo muscular, etc.
Hay que resaltar que estas células de Leydig no forman
parte de los túbulos seminíferos, lo cual explica
por qué no existe relación entre el fenotipo del
varón (características externas asociadas al concepto
de virilidad), que depende de la producción de testosterona,
y la fertilidad, que está relacionada a la producción
de espermatozoides.
La producción y maduración de los espermatozoides en los túbulos seminíferos es estimulada por la
FSH secretada por la hipófisis.
La
odisea de los espermatozoides...
Durante una relación sexual el hombre eyacula
millones de espermatozoides que viajan a través
del útero hacia las trompas de Falopio. Debido
a la acidez de la vagina, muchos de ellos morirán,
permaneciendo el resto en las criptas del cuello uterino
por 48 a 72 horas. Durante ese tiempo algunos espermatozoides
se liberan en pequeñas cantidades y se dirigen
a las trompas, sitio donde ocurrirá la posible
fecundación. Esto explica por qué las
relaciones sexuales en días anteriores a la ovulación
pueden producir un embarazo.
Aparato
Reproductor Masculino
Testículos:
Durante la época fetal se encuentran situados a ambos
lados de la columna vertebral, a la altura de los riñones.
Poco antes de nacer, éstos bajan de la cavidad abdominal
y se alojan en las bolsas del escroto. Los testículos
tienen forma ovoide, y en su interior están los túbulos
seminíferos y vasos sanguíneos. Gracias a la
acción de las hormonas FSH y LH, que se producen en
la hipófisis, las gónadas masculinas producen
espermatozoides y secretan testosterona.
Epidídimo:
Es
un cuerpo alargado y estrecho, que se ubica en la superficie
de los testículos. Su función es recibir los
espermatozoides desde los túbulos seminíferos
del testículo y mantenerlos allí hasta su maduración.
Conductos
deferentes:
Conductos
que unen el epidídimo con la vesícula seminal.
Vesícula
seminal:
Es
el órgano que acumula los espermios producidos en el
testículo. Sus secreciones contribuyen en la producción
del fluido seminal.
Próstata:
Glándula
fibrosa del tamaño de una castaña, que tiene
por función secretar un líquido viscoso y alcalino
denominado líquido prostático, que ayuda a mantener
la movilidad y vitalidad de los espermatozoides.
Glándulas
bulbouretrales
o de Cowper:
Son
dos pequeñas estructuras situadas a cada lado de la
próstata, que secretan un líquido viscoso que
forma parte del líquido seminal.
Pene:
Es
el órgano de la copulación, que ante un estímulo
del sistema nervioso se llena de sangre y se erecta, de modo
de poder penetrar en la vagina de la mujer durante el acto sexual.
En su extremo anterior finaliza la uretra, conducto de salida
de la orina que nace en la vejiga, la cual al momento de la
eyaculación permite la salida de semen al exterior.