El
diagnóstico de infertilidad constituye una de las crisis
más devastadoras que una pareja pueda enfrentar.
Para aclarar el origen y formas de sobrellevar una situación
de este tipo, Alejandra Ferrario, psicóloga clínica
del equipo perinatal de Clínica Alemana, explica los elementos
que condicionan esta realidad.
Importancia
Todos
asumimos como proyecto tener un hijo. Cuando nos
disponemos a concebir una guagua, nunca nadie cree
que va a tener problemas, por lo tanto, la noticia
provoca una gran desestructuración. Se cierra
el futuro y surge mucha frustración.
Sentimientos
Viene
un duelo. Aparece la ansiedad, culpa y frustración.
Brota un cuestionamiento de vida y de pareja a fondo.
Surgen preguntas como ¿si me hubiese casado
con otra persona?, ¿seré yo o mi pareja?,
¿qué hizo cuando era chico (a)? También
miedo de perder al otro, porque puede ser que desaparezca
su interés si es que no llegan los hijos.
Reacciones femeninas y masculinas
Todas
las parejas son distintas y la forma de enfrentarlo
depende de lo que signifique el hijo para cada persona.
Sin embargo, en general, para las mujeres tener un
hijo es algo que “tengo que hacer en mi vida”.
El impacto inicial es más expresado y más
fuerte, quizás parece más crudo porque
la maternidad es clave para la mujer. En los hombres
surge un cuestionamiento de la virilidad. La principal
diferencia está en que ellas tienen más
redes de apoyo y en ellos las secuelas pueden ser
más fuertes, porque sienten que tienen menos
herramientas.
Medidas
Es
necesario reconstruir el proyecto personal y de familia.
Hay que resignificar la vida. En ese proceso muchas
veces se requiere de un apoyo psicológico que
invite a vivir el problema. Los consejos abruman;
se cuenta el caso de los "Pérez"
que después de tres años pudieron tener
hijos; pero estas historias sólo dan ánimo,
no ayudan a reorganizarse. Es importante validar las
emociones y afectos que surgen, es decir, respetar
los distintos sentimientos. Que el marido se encierre
en el trabajo no implica que no le importe el tema,
sino que es su forma de enfrentarlo.
Optar por un tratamiento
La
decisión de seguir un tratamiento pasa por
el replanteamiento del proyecto de familia. No es
algo obvio. Es importante tener toda la información
y prepararse para lo que viene. Son importantes las
expectativas realistas respecto de los resultados,
ya que no necesariamente funcionan. Repensar la cantidad
de hijos que se quiere y que se podría tener,
el costo de esto, el trabajo, la posibilidad de quedarse
solos y de adoptar.
Principales inquietudes
Las
expectativas irreales, más allá de los
porcentajes entregados por los médicos, dificultan
la situación. Otro asunto es el cambio de sentido
de la intimidad. Ahora tiene un objetivo, y eso cuesta:
muchas veces se quitan las ganas por la falta de espontaneidad.
En el caso del seguimiento folicular, los médicos
dicen el día exacto en el que se pueden tener
relaciones, entonces la sexualidad pasa a ser controlada
externamente. Además, están los exámenes,
las inyecciones hormonales, etc.
El
aumento del estrés hace que se incrementen
los conflictos, lo que lleva a cuestionarse la relación.
Disminuye la tolerancia, crece la frustración,
porque no siempre resulta al primer intento, hay miedo
a qué pasará si no es efectivo y a la
pareja se le olvida qué otras cosas querían
hacer porque todo se ve absorbido por la guagua. Además,
está la presión social, que en verdad,
es una expectación, pocos preguntan, pero todos
están ahí, pendientes. Es de las situaciones
más estresantes que se pueden vivir.
Hasta cuándo intentarlo
La
decisión de repetir un tratamiento depende
de la pareja, pero debe ser tomada después
de un acucioso análisis. Socialmente existe
el concepto de que si no puedo tener guagua, tengo
que tratarme, pero no debe ser así. Cada intento
es una ilusión y es muy desgastador siempre
estar lidiando con la frustración; eso hay
que tomarlo en cuenta. También el costo económico,
cosa que es muy difícil de evaluar porque no
se puede poner en una balanza un hijo y la plata,
pero es necesario analizar de modo objetivo cuánto
se puede gastar.
Ayuda psicológica
Permite
redotar de sentido la vida. La guagua es el tema,
pero la vida sigue y las otras cosas también
importan. Se apoya en el duelo, se ayuda a entender
la postura del otro y a darse permiso para sentir.
La idea es proteger a la pareja y apoyarla para que
logre sus objetivos, porque además, el peso
emocional influye en los resultados.