Cómo lograr que menores de 18 años no beban y que los jóvenes lo hagan con moderación y responsabilidad:
La principal estrategia es postergar lo más posible la primera ingesta, incentivando a los adolescentes a no consumir alcohol, en especial antes de los 18 años.
Se recomienda a los padres:
Establecer límites desde pequeños.
Conocer dónde y con quién están sus hijos. Qué hacen en sus horas libres.
Conversar con los hijos sobre el alcohol, el tabaco, las drogas y los peligros asociados. Los adolescentes deben saber qué se espera de ellos cuando se enfrenten a estas substancias.
Dar, como padres y adultos, el ejemplo de un consumo moderado. Si toma, NO maneje.
Incentivar las actividades sociales y familiares libres de alcohol.
Incentivar el deporte.
Mantener comunicación con los padres de los compañeros de curso de sus hijos.
Ellos conforman redes de apoyo para establecer en conjunto los límites y normas para las fiestas.
Los jóvenes, en general, no son influenciables con la información masiva que se les entrega, el ejemplo de su padres o adultos cercanos es la mejor enseñanza.
Informar a los adolescentes de los riesgos a que se enfrentan al consumir alcohol, rescata su capacidad de ser responsables, entender las situaciones y tomar decisiones que le permitan administrar su propia seguridad. |