> EN LO FÍSICO
Al minuto 0: Disminuye el aporte de contaminación al medio ambiente. A los 20 minutos: La presión arterial y el ritmo cardíaco tienden a normalizarse.
A las 8 horas: La nicotina y el monóxido de carbono circulantes en la sangre disminuye a la mitad.
A las 24 horas: Ya ha desaparecido del organismo el monóxido de carbono producido por el humo del cigarrillo.
A las 48 horas: Mejoran notablemente los sentidos del gusto y el olfato.
A los 3 días: Hay una gran mejoría en la capacidad respiratoria.
De 2 a 12 semanas: Hay sensación de bienestar general, por el mejor funcionamiento del sistema circulatorio y respiratorio.
A los 5 años: La posibilidad de infarto al corazón es dos veces menor que la de un fumador.
El riesgo de desarrollar un cáncer pulmonar también disminuye.
La autoestima: Sólo un pequeño porcentaje de fumadores se siente feliz con su hábito. En su gran mayoría, quieren dejar de fumar, no se sienten contentos dañándose a sí mismos y siendo esclavos de una sustancia.
La mejor sensación de un ex fumador es la de libertad ante la sustancia de la que dependía, no es física, sino psicológica.
El ejemplo: Nadie desea que los hijos se habitúen al tabaco. Los hijos de fumadores tienen mayores probabilidades de seguir el camino de sus padres.
El ser capaces de dejar este hábito, es un estupendo ejemplo que demuestra que, enfrentando con decisión los problemas, es posible superarlos.
En lo financiero: Si hace un simple cálculo de lo que gasta en cigarrillos en un día, una semana, un año, se dará cuenta de cómo quema su dinero y que existen mucho mejores destinos para ese capital.