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Te presentamos los problemas más comunes y cómo solucionarlos

Cuando se deja el cigarrillo, los impulsos por fumar se producen porque el organismo necesita más nicotina. Al satisfacer este deseo, aunque sea con una pequeña cantidad, el ánimo cambia, el impulso por fumar pueden disiparse y vuelve aumentar la frecuencia cardiaca y la presión arterial.

Cuando se deja de fumar se experimentan intensos signos físicos y psíquicos por la deprivación de la nicotina, los que son especialmente intensos durante la primera semana.

Estos verdaderos ataques de deseos por fumar, aislados o en ráfagas, duran alrededor de 30 a 90 segundos. La mayoría de estas pulsiones comienza entre las seis y 12 horas después de dejar el tabaco. La mayor intensidad se presenta entre el primer y tercer día, y puede durar por un total de tres a cuatro semanas. Una vez que pasan los primeros días, estas pulsiones se van distanciando paulatinamente. Existe evidencia de que impulsos poco intensos persisten hasta los seis meses.

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Recuerde: Estas pulsiones por volver a fumar son transitorias y van a cesar.
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Mantenga: Sustitutos a la mano (una zanahoria, manzana o chicle). Ellos ayudarán a detener esta necesidad psicológica.
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Intente: Tomar profundamente aire a través de la nariz y libérelo lentamente por la boca. Repita diez veces. Aguante el último suspiro, encienda un fósforo y apáguelo soplando lentamente para dejarlo en el cenicero.
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Encienda: Un incienso o una vela en vez de un cigarrillo.
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Evite: Situaciones y actividades que normalmente asocia con fumar (tomar alcohol, café).
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Escriba: Una lista de todos los elementos que le gatillan fumar y confeccione una caja de ayuda rápida.
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Cambie: Las cosas de su entorno.
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Repase: Las razones que lo llevaron a dejar de fumar.
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Hable: Con un amigo sobre la necesidad que tiene de dejar de fumar.
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Coma: Liviano en grasas.
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Tome: Una siesta o una ducha.
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Practique: Deporte.

Para hacer frente a la presión social, dígale a su familia, amigos y colegas, que va a dejar de fumar para que no lo inciten. El apoyo de la familia mejora notablemente el pronóstico. Su autoestima también mejorará cuando se demuestre a sí mismo que fue capaz de dejar de fumar.

La nicotina disminuye las molestias asociadas al hambre por al menos una hora. Además, el cigarrillo puede tener los mismos efectos que la comida: una cierta estimulación, relajo, un tiempo agradable, socialización... Comer se puede transformar en un sustituto para el cigarrillo.

Después de dejar de fumar, mejora el olfato y la capacidad de degustación. Entonces, muchas de las comidas van a tener un mejor sabor y por eso va a querer comer más. De acuerdo a algunos investigadores la nicotina afecta el nivel de glucosa y por eso cuando se suprime aumentan los deseos de consumir azúcar.

El cigarrillo también acelera el metabolismo, lo que aumenta el gasto calórico, por lo tanto, al dejarlo se puede ganar peso.

Sin embargo, una vez que se ha dejado de fumar por completo, después de unos seis meses, su organismo vuelve a encontrar sus equilibrios normales y se hace más fácil controlar estas dificultades.

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Su primera prioridad es no fumar, por lo tanto, acepte que puede subir unos pocos kilos. De esta forma tendrá más posibilidades de bajarlos luego que haya controlado el cigarrillo.

Haga más actividad física (por ejemplo use las escaleras en vez del ascensor, estacione más lejos su vehículo y camine hacia su lugar de trabajo o a los centros comerciales, etc.)
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No se gratifique con comida, gratifíquese con música o con alguna película.
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Planifique sus comidas con su horario y no se las salte.
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Pésese al menos semanalmente.
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Coma especialmente fruta fresca, llévela consigo al trabajo o colegio.
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Tome más agua especialmente antes de comer.
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Utilice otras formas para enfrentar el estrés como técnicas de relajación y asertividad.

La nicotina ayuda a muchas personas a manejar síntomas tanto de ansiedad como de depresión. Cuando se deja de fumar, éstos se exacerban, lo que puede interferir seriamente en el desempeño diario. Generalmente, aparece un nerviosismo permanente, una inquietud y angustia con alteración del apetito y del sueño, como el insomnio en el caso de la ansiedad.

Además, pueden presentarse signos depresivos como una baja anímica que invade todas las esferas del quehacer. La persona siente tristeza, fragilidad emocional, cansancio físico, aislamiento social, falta de concentración y disminución de la capacidad de trabajo.

Cuando se está frente a estas situaciones se aconseja pedir apoyo médico para compensar los efectos de la falta de nicotina en el cerebro.

Aunque fracase en algun momento y reincida, recuerde que con cada intento gana experiencia y mejoran la posibilidades de lograrlo. La mayoría de los ex fumadores ha pasado por intentos previos (el promedio es 3,3 intentos antes de conseguirlo). Una forma de mejorar las posibilidades es contar con ayuda médica especializada para el tratamiento multidisciplinario de esta adicción.

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Componentes del tabaco:

El humo del tabaco contiene 4.000 componentes químicos que dañan su salud. 40 de ellos son cancerígenos