Sufridos tanto por deportistas como por personas que recién se están iniciando en la actividad física -o que han vuelto a ella después de algún tiempo-, los dolores musculares post-ejercicio suelen aparecer después de una sesión intensa de entrenamiento.
Si bien estos dolores musculares son parte de un proceso de adaptación de nuestro organismo a la actividad física, también son la muestra más patente de que la planificación no ha sido la adecuada.
Para entender algo más acerca de los dolores musculares, primero es necesario partir con su definición. Habitualmente, se le denomina así al dolor que aparece entre las 8 y 24 horas posteriores a un ejercicio físico intenso o poco habitual, y que desaparece después de algunos días.
En el ámbito de la medicina deportiva, distintos son los nombres que reciben (dolor muscular tardío o dolor muscular post esfuerzo de aparición tardía), y en algunos países hispanos se les llama también “agujetas” -debido a la creencia popular de que este fenómeno ocurre por la cristalización del ácido láctico en el músculo que se ha trabajado intensamente-.
Lo cierto es que los dolores musculares se producen por un exceso de tensión, que sobrepasa la capacidad de los componentes estructurales del músculo. De este modo, lo que ocurre es una lesión mecánica en la zona de las células musculares y del tejido conjuntivo muscular.
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