El fútbol es probablemente el deporte más practicado en el mundo con más de 250 millones de jugadores, de acuerdo a los registros de la Federación Internacional de Fútbol Asociado (FIFA). Este deporte de contacto requiere diferentes habilidades para practicarlo, como movimientos explosivos, resistencia, agilidad técnica y disciplina táctica.
Debido a sus características, las lesiones en el fútbol son un tema de gran importancia. De hecho, la incidencia de éstas en futbolistas amateurs es entre 12 y 30 por 1000 horas jugadas.
Las partes del cuerpo más afectadas por lesiones son los muslos, tobillos y rodillas, y las patologías más frecuentes son las contracturas, desgarros y esguinces. De estas últimas, las más comunes son las de tobillo y se producen secundarias a movimientos de inversión de éste.
Otras patologías frecuentes en el fútbol, son los desgarros de los músculos del muslo (isquiotibiales y cuádriceps) y las lesiones ligamentosas de la rodilla, tanto esguinces de los ligamentos colaterales como las rupturas de los ligamentos cruzados anterior y posterior.
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