Muchas veces es necesario monitorizar la presión del encéfalo en pacientes con lesiones cerebrales. Para ello se utiliza un instrumento que se denomina captor de la presión intracerebral con el fin de guiar su tratamiento.
El cerebro se encuentra alojado en una bóveda ósea, por lo tanto, cualquier proceso que ocupe espacio y lo desplace (tumor, hematoma, edema cerebral, etc.) puede tener serias repercusiones y comprometer su vitalidad. Además, el tejido cerebral es altamente sensible a los cambios de presión y contenido de oxígeno arterial, hecho que se acentúa frente a cualquier daño.
Las enfermedades más frecuentes que pueden afectar a este órgano son traumatismo encéfalo craneano (TEC), enfermedad cerebrovascular, convulsiones y tumores. Todas ellas en diverso grado y localización pueden provocar edema cerebral (hinchazón del cerebro) y comprimirlo contra la caja craneal.
En el caso del TEC el edema es difuso, mientras que en tumores o hemorragias dentro del tejido cerebral el edema se desarrolla inicialmente alrededor de las lesiones. En estas condiciones la presión intracerebral puede aumentar hasta comprometer el riego sanguíneo cerebral y, por lo tanto, la oxigenación.
Últimamente, se han incorporado en estos instrumentos parámetros más finos de monitoreo como por ejemplo la temperatura y la cantidad de oxígeno en el tejido cerebral que circunda al captor, métodos que ya han sido incorporados en nuestra unidad.
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