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7.- VIAJANDO CON DIABETES

 

Los viajes tienen la particularidad de romper las rutinas diarias, lo que puede provocar alteraciones en los horarios de alimentación y una mayor actividad física, lo que tiende a alterar el control de la glicemia.

Por eso preparar bien el viaje es fundamental para que sea relajado y divertido, de lo contrario puede resultar muy estresante.

En este sentido, hay que ser especialmente cuidadoso respecto del horario de las inyecciones de insulina, porque la hora cambia de un país a otro. Además, la cantidad de insulina utilizada debe estar balanceada con la comida y con el aumento de la actividad física.

Es importante organizar cada día, de manera de realizar los ajustes necesarios. Por ejemplo, si se va a dormir hasta más tarde hay que cambiar el horario de la insulina matinal y el del desayuno. Idealmente, no hay que modificarlo más de una hora.

Insumos extras para una semana de insulina, jeringas, cintas reactivas, cintas de cetonas, agujas para el lápiz y máquina de glicemia con baterías extras. Lo más importante es llevar suficiente cantidad de insulina, en caso de que algún frasco se quiebre, pierda o se altere por alguna razón.

Siempre hay que andar con una receta del médico para comprar insulina, jeringas y cintas reactivas, en algunos países será necesaria.

Cuaderno de registro de glicemias.

Algunas colaciones como paquetes de maní, galletas, tabletas de glucosa u otras.

Se recomienda llevar una nota del médico que explique que la persona es diabética para que no tenga dificultades para pasar sus insumos por las aduanas.

Es muy importante tener siempre la identificación que dice que se es diabético por si se presenta algún problema de salud.

Lista de los centros hospitalarios en caso de una urgencia.

Se aconseja viajar siempre acompañado. Hay que estar seguro de que el acompañante conoce y sabe inyectar la insulina, realizar los test de glicemia y saber qué hacer en caso de emergencia, por ejemplo, debe conocer el tratamiento de una hipoglicemia y el uso del GLUCAGÓN.

Si se va a viajar fuera del país se pueden necesitar ciertas vacunas, por lo que hay que conversarlo con el médico. Éstas deben ponerse al menos un mes antes de partir de viaje, ya que a veces los efectos secundarios de ellas alteran las glicemias por un tiempo y es mejor estar aún en casa y cerca del médico.

También se puede necesitar una lista hecha por el médico con los fármacos adicionales a la diabetes que se deben llevar, como los medicamentos contra el mareo, para el dolor de estómago y de cabeza, e insolación, entre otros.

Al llegar al destino es importante asegurarse de eliminar en un lugar apropiado las jeringas usadas, como por ejemplo una lata de bebida vacía.

Si se usa multidosis o se va a pasar mucho tiempo al aire libre durante el viaje hay que conversar con el médico sobre la posibilidad de cambiar al lápiz inyector de insulina, ya que puede llevarse sin necesidad de usar un sistema extra de conservación, lo que hará más fácil inyectarse en cualquier lugar.

IMPORTANTE:
Los insumos para el control de la diabetes deben ir siempre en el bolso de viaje, no tienen que embarcarse con las maletas. No hay que separarse del bolso donde están los insumos, porque si se produce algún problema con el equipaje pueden perderse.


Si se viaja por aire...
Al usar insulina durante el viaje no es necesario poner aire en la botella antes de aspirar la dosis, dada la presurización que existe dentro del avión.

Si el menú del avión no es el más indicado, se debe solicitar comida especial con anticipación, y lo que no se pueda comer es posible sustituirlo con las colaciones que se llevan en el bolso. Es importante no sobrepasar la cantidad habitual de hidratos de carbono, porque como la actividad física durante el viaje es muy restringida, se gasta menos energía y puede subir la glicemia.

Es recomendable beber abundantes líquidos, porque el aire acondicionado del avión puede aumentar los requerimientos de agua. Antes de salir, se aconseja tomar un vaso por cada hora de viaje y cuando se vaya volando otro vaso cada hora.

Es aconsejable moverse y caminar dentro del avión para evitar que suba la glicemia debido a la disminución de la actividad.

Si se cruzan más de dos zonas horarias durante el viaje, es necesario hacer ajustes en la insulina. Por ejemplo, si se va hacia el oeste, el primer día de viaje será de más de 24 horas por lo que se necesitará insulina extra. Por eso, es conveniente conversarlo con el médico para planear previamente estos cambios.

Es recomendable comer algo al menos cada cuatro horas.
Si se realiza más actividad de la habitual, hay que comer una colación extra entre las comidas, como por ejemplo, fruta o galletas sin azúcar.
Se debe controlar la glicemia más frecuentemente de lo que se realiza en casa.
Es conveniente discutir con el médico si se usará dosis extra de insulina o cómo se modificarán las dosis.

Si es posible, es aconsejable averiguar la dirección de alguna asociación de diabéticos del lugar que se visitará y una lista de médicos u hospitales a los que se pueda recurrir si es necesario.

Si se va en un tour, debe informarse a los guías que se es diabético, para que sepan donde acudir en una urgencia y cómo ayudar en caso de hipoglicemia.

¡¡QUE TENGA UN BUEN VIAJE!!