La actividad física es un pilar fundamental en el tratamiento de la diabetes, ya que facilita un mejor equilibrio de la concentración de azúcar en la sangre y contribuye a mantener un buen estado físico.
Eso sí, es necesario tener en cuenta algunos cuidados, como no inyectar insulina en zonas que se ejercitarán, comer una colación previa (de 15 a 25 grs. de hidratos de carbono) y repetir la colación 45 minutos o 1 hora después del ejercicio, si éste ha sido muy intenso.
Estas medidas evitarán que se produzca una baja de azúcar en la sangre o hipoglicemia (ced008).
Es importante recalcar que el tejido muscular es mucho más sensible a la insulina que el tejido graso, por lo que es muy positivo fomentar la actividad física. Esto permitirá disminuir las dosis de insulina, flexibilizar el plan de alimentación, evitar el sobrepeso y mejorar el autocontrol.
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