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De cada 6.000 niños uno desarrollará diabetes tipo 1, la que debe ser tratada con insulina. Estos menores necesitan apoyo y refuerzos positivos para manejar su enfermedad fuera de la casa, y los colegios tienen la responsabilidad de proveer los servicios necesarios.

En este texto se encuentra material que permite entender qué es la diabetes y cuáles son los cuidados especiales que el niño necesitará.

Diabetes y tratamiento
La diabetes en la infancia es una condición en la cual el cuerpo no utiliza adecuadamente la glucosa para transformarla en energía, porque el páncreas no produce insulina.

Esta enfermedad no es contagiosa y aún no se ha descubierto el remedio para ella, pero puede ser controlada y manejada.

El objetivo del tratamiento para un niño con diabetes es mantener los niveles de glucosa en la sangre lo más cercano a lo normal.

Para lograr un manejo adecuado los menores y adolescentes deben colocarse inyecciones de insulina diariamente, controlar la glucosa en la sangre varias veces al día, comer la cantidad y calidad adecuada de comida a las horas propicias y hacer ejercicio.

Mantener los niveles de glucosa en la sangre cerca de lo normal es difícil. Los niños deben balancear la dosis de insulina con la comida y el ejercicio. La insulina y el ejercicio, que bajan el azúcar en la sangre, deben ser equilibradas con la comida, la cual sube la glucosa en la sangre. Sin embargo, a veces sin ninguna explicación el equilibrio se desajusta y la glucosa en la sangre puede subir o bajar.

Algunos consejos para el manejo diario

1. Aceptación: En ocasiones el niño con diabetes se sentirá diferente, por este motivo hay que ayudarlo a manejar adecuadamente su enfermedad. Se puede auxiliar al menor en su autoestima, teniendo una actitud positiva frente a su patología.

2. Test de sangre: Los niños con diabetes deben medir su nivel de glicemia a diario. Para esto usan una máquina para evaluar la cantidad de glucosa en la sangre.

Estas mediciones generalmente se hacen antes de las comidas. La mayoría de los niños no necesitan realizarse el test antes de almuerzo en el colegio.

3. Ejercicio: Los menores con diabetes pueden participar en cualquier programa de ejercicios. Habitualmente necesitan comer una colación extra antes de realizarlos o cuando el ejercicio es muy intenso ingerir un alimento cada media hora, como galletas, frutas o jugo natural.

4. Comida: Muchos niños requieren una colación a media mañana y/o media tarde para que el nivel de glucosa en la sangre no baje. Ésta se puede comer discretamente en la sala de clases, en el recreo o entre clases. Los padres en conjunto con su hijo y el profesor deben decidir cual es el mejor momento para comerla de acuerdo a las necesidades del niño. Los colegios pueden ayudar dando fruta natural de postre, en vez de los que son elaborados.

5. Inyecciones: Niños y adolescentes se colocan usualmente entre una y cuatro inyecciones de insulina al día. Por lo general, éstas son colocadas antes de las comidas. Muchos menores son capaces de preparar en la jeringa la dosis de insulina que requieren desde los 8 años, con supervisión de un adulto. Pueden efectuar mezclas de insulina y auto inyectarse desde los 12 años.

Hipoglicemia: Baja de la glucosa en la sangre
La baja de la glucosa en la sangre es el incidente más común en los niños diabéticos y requiere de un tratamiento inmediato en el lugar donde se encuentre.

- No haber comido lo suficiente antes de hacer ejercicio.
- Una comida atrasada.
- Exceso de insulina.

- Transpiración
- Fatiga
- Mala coordinación
- Dolor de cabeza
- Irritabilidad
- Confusión, desorientación
- Temblores
- Palidez
- Hambre
- Enojo

Un mal desempeño en el colegio antes del almuerzo o después de gimnasia puede indicar una baja de azúcar en la sangre.

Tratamiento
La baja de azúcar en la sangre debe ser tratada lo antes posible. Si el niño puede tragar, sin atorarse, debe dársele uno de estos alimentos:

Dos cucharadas de azúcar en media taza de agua.
Un vaso de una bebida azucarada.
Tres tabletas de glucosa.

Si el menor no mejora después de 10 minutos, hay que repetir el tratamiento. Cuando se sienta mejor, hay que continuar el procedimiento dándole cuatro galletas de agua o medio yogurt diet o una fruta.

Es conveniente mandar al niño a la oficina de la enfermera, para que se realice una medición de glicemia. Un amigo del pequeño debe acompañarlo.

Cuando un menor o adolescente tiene una baja de azúcar debe excusársele de hacer pruebas o exámenes en ese momento. Todo el personal que tiene contacto con él debe saber lo que se debe usar para tratar una hipoglicemia y dónde se encuentra.

NOTA: Los niños deben llevar en su mochila jugo o leche, además del glucagon para el manejo de las hipoglicemias.
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Hiperglicemia: Niveles altos de azúcar en la sangre
Un alza en el nivel de azúcar en la sangre puede ocurrir por comer mucho, por alimentarse con cosas que no se deben, por estrés o debido a una enfermedad seria.

Por otra parte, un desequilibrio en el nivel de insulina también puede elevar el nivel de azúcar.


Síntomas
Un niño con un nivel alto de azúcar orina más seguido o puede estar muy sediento. Se debe notificar a los padres si esto ocurre. Estas manifestaciones pueden indicar que el nivel de azúcar está fuera de control.

Si el menor tiene un aliento frutoso, náuseas o vómitos debe contactarse de inmediato a los padres o a su médico.


Trabajo en equipo
Para que un niño con diabetes se encuentre bien se requiere de un trabajo planificado y en equipo.

Antes de una actividad extraprogramática, como por ejemplo un campamento, debe dársele a los padres de los niños con esta enfermedad la oportunidad de plantear sus dudas e inquietudes.

Cada vez que exista un problema con un menor con diabetes, los padres deben ser notificados.


Pautas para el acercamiento del equipo según la edad del niño:

1. Pre-escolares: Están empezando a ejercer su independencia, para reforzar esto muchas veces pueden negarse a comer. Dar al niño el control sobre algunas situaciones y mucho refuerzo positivo puede ayudar. Los menores pueden no decir cuando les baja el azúcar en la sangre, por lo tanto, los adultos que los tienen a su cuidado tienen que conocer los síntomas de una hipoglicemia.

2. Escolares: Existe un aumento del deseo de independencia, además se desarrollan sentimientos de inseguridad y miedo a ser diferentes. Los profesores deben saber que el niño tiene diabetes, pero dejarlo que comparta con sus compañeros hasta donde él decida.

3. Adolescentes: Tienen una mayor necesidad de independencia y tienden a verse a sí mismos como inmortales, lo que a su vez los lleva a no seguir los cuidados requeridos. Lo mejor es tener una actitud positiva y de refuerzo.

Además de los cambios emocionales sufridos en esta etapa, los cambios físicos pueden afectar los niveles de glucosa y hacerse más difícil de controlar.