a) Cirugía Endoscópica Nasal:
Cirugía que se realiza introduciendo instrumentos ópticos al interior de la cavidad nasal, para tratar tumores rinosinusales, patologías inflamatorias crónicas -poliposis nasosinusal- e infecciones crónicas -sinusitis crónica-.
Dependiendo del caso, la intervención puede realizarse con anestesia local y sedación, permitiendo que el tratamiento sea ambulatorio. Esto, a su vez, conlleva a una temprana reincorporación laboral y a menos complicaciones asociadas al reposo y la hospitalización.
b) Cirugía Funcional Nasal -Septoplastía-:
Indicada en casos de desviaciones del tabique nasal -muro osteocartilaginoso que separa ambas fosas nasales-, que causa dificultad respiratoria y, en ocasiones, cuadros de sinusitis repetitivas.
Con esta cirugía también se realiza la turbinectomía -resección parcial de los cornetes inferiores-, en caso de que exista una hiperplasia o un tamaño excesivo de ellos.
Es un procedimiento relativamente simple que puede ser ambulatorio y requiere de taponamiento nasal bilateral por cinco días en promedio.
c) Reducción de Fractura Nasal:
La fractura de los huesos propios de la nariz es una de las lesiones más frecuentes y en algunos casos debe tratarse con cirugía.
En general, existen dos tipos de fractura nasal: simples y expuestas. Se diferencian por la presencia de heridas profundas.
Las fracturas simples se reevalúan a los cuatro o cinco días -una vez que el edema o hinchazón ha cedido- para verificar si hay desviación de la pirámide nasal. Si no hay desviación, la fractura consolida en forma espontánea y el paciente sólo debe abstenerse de practicar actividad física por tres a cuatro semanas.
En caso de verificarse una desviación, la reducción de la fractura se realiza en pabellón, usualmente con anestesia general en un procedimiento simple de hospitalización transitoria.
Por otra parte, la fractura nasal expuesta generalmente debe ser intervenida a la brevedad posible. Se realiza un lavado quirúrgico de la herida y sutura de la misma con reducción o reposición de los huesos en su posición original.
Esta cirugía es más compleja y puede requerir un periodo de estadía intrahospitalaria posterior a la intervención.
d) Reducción de Fractura Nasoseptal:
También existen las fracturas nasales con compromiso del tabique nasal -muro osteocartilaginoso que separa ambas fosas nasales-.
En este caso, debe realizarse siempre una cirugía correctiva de la desviación del tabique, además de una corrección de los huesos propios nasales.
e) Cirugía Reconstructiva y Plástica Nasal (rinoseptoplastía):
Por alteraciones propias de la forma de la pirámide nasal o fractura nasal antigua, pueden existir distorsiones en la anatomía o funcionalidad de la nariz.
Para corregirlas se realiza una rinoseptoplastía consistente en refracturar los huesos de la nariz para remodelarlos y darle la forma deseada y permitir un buen paso de aire por medio del alineamiento del tabique nasal.
Puede ser realizada en forma ambulatoria, según sea el caso.
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