“Los riesgos de este tipo de gestación disminuyen con un buen control prenatal.
En la última década, los embarazos gemelares aumentaron el doble y se han producido 10 veces más embarazos de orden mayor (triple, cuádruple o quíntuple) debido a los tratamientos de fertilidad asistida. Son más propensas a tener este tipo de embarazos las mujeres con antecedentes en su familia, las mayores de 35 años y las afroamericanas. Hoy, gracias al desarrollo de la medicina materno fetal es posible disminuir sus riesgos, mediante un mejor control prenatal.
Los controles de rutina y las ecografías deben ser con mayor frecuencia que en un embarazo único. En este tipo de gestaciones hay una sobrecarga cardiovascular que puede ser riesgosa para la madre, lo que podría obligar a adelantar el parto. Además, tiene una restricción del crecimiento intrauterino y de anormalidades congénitas. Según el doctor Julio Astudillo, jefe de la Unidad Materno Fetal de la Clínica Alemana, “los riesgos se exacerban porque la placenta es muy grande y la distensión del útero hace que alcance un volumen que expone a que el feto nazca antes de tiempo”.
Al igual que en el embarazo único, la madre, debe tener una alimentación adecuada. Según el especialista “es más común que haya un déficit de micronutrientes (calcio, fierro, selenio, zinc y magnesio, entre otros), por lo que debe duplicarse el suplemento con vitaminas y calcio”.
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