
El niño comienza a ampliar sus fronteras, ya que estira los brazos hacia los objetos, pero no logra alcanzarlos ni tomarlos.
Cada vez controla mejor su cabeza, la levanta y sostiene por largo rato al estar acostado sobre su abdomen y es capaz de mantenerla derecha cuando se le toma de las manos para sentarlo.
Ya sonríe, mueve sus ojos en busca de los sonidos que no son originados frente a él y sigue con su cabeza los objetos que se mueven de un lado al otro delante de él. Emite sonidos como agú-agú en forma más prolongada que a los dos meses. Comienza a entretenerse solo mirando sus manos, por lo que los móviles son un pasatiempo.

Estimular no implica mucho ruido ni cientos de juguetes a la vez

Para
estimularlo hay que estar atento a cada respuesta del niño
para contestarle conmovimientos, cantos y sonidos. Imitar los Agús
no es mal enseñarlo, sino que le reafirma sus logros y le
impulsa a avanzar más.
Ya se le puede
entregar juguetes (no pequeños) que logre tomar y así
empiece a ejercitar su musculatura. También puede hacerlo
rodar suavemente en una cama. Aplaudir, hacer sonidos y mover objetos
a diferentes lados y distancias le ayuda a desarrollar la audición
y visión.

Cada niño sigue su ritmo en el desarrollo y quien alcanza primero los logros no es necesariamente el mejor. Sin embargo, cuando un niño de tres meses NO fija la mirada, NO levanta su cabeza ni reacciona con los sonidos, se recomienda consultar al pediatra

¿Cómo reconocer una enfermedad?
De 3 a 12 meses
Si aparece alguno de estos síntomas avise a su médico.
Rechazo al pecho o alimentación
Vómitos
Respiración rápida o dificultosa
Tos
Decaimiento
Llanto agudo por más de tres horas
Somnolencia excesiva
Temperatura rectal de 38,5° o más.
