

El pequeño es capaz de dar vuelta la cabeza hacia quien le habla. Si se le tiene acostado y se le tira de las manos logra sentarse haciendo él la fuerza y se mantiene en esta posición con un pequeño apoyo en la espalda.
Comienza a explorar palpando, rasguñando o golpeando e intenta tomar objetos que cuelgan sobre él. Se lleva todos los objetos a la boca, gorjea dice agú, se ríe y reconoce a sus padres.


Las comparaciones entre los hijos no son un estímulo
Para la estimulación se recomienda ponerle sobre su abdomen para que ejercite los brazos y piernas, masajearle su cuerpo, flectar y extender extremidades.
Como ya es capaz de tomar cosas, los centros de actividades y gimnasios infantiles le ayudan a satisfacer su curiosidad, igual que mirar libros sencillos y darle tiempo para que coja y examine los objetos que encuentra.

En
este momento, al igual que desde el inicio, el niño requiere
de mucho apoyo, siempre hay que demostrar alegría ante cada
logro y destacar lo positivo.
Como ayuda para su desarrollo intelectual
es importante hablarle constantemente para que se familiarice con
el lenguaje, así como cantarle para estimular su capacidad
auditiva y el sentido del ritmo.

Silla para comer
Cuando el niño cumple seis meses comenzará a ingerir alimentos sólidos por lo que es importante prepararse con una adecuada silla para comer.
Ésta debe ser alta, tener un arnés que afirme al bebé y una bandeja plástica desmontable. Puede ser de cualquier material, plástico o madera, pero por dentro debe ser de un género lavable.
Los platos no se posan sobre la bandeja ya que los niños de esta edad dan manotazos y se pueden quemar con la comida. Si no se le deja solo, la silla será un lugar seguro para comer.
