

El niño da pasos de la mano, pero todavía no quiere que le suelten. Si no aprendió a gatear, se arrastra sentado. Sin darse cuenta imita los gestos de la cara de los otros, por ejemplo, abre y cierra los ojos y la boca.
Los sentimientos de frustración se hacen más patentes,
principalmente cuando no alcanza algo o no logra hacer lo que quiere.
Por el contrario, al salir todo bien, se alegra y aplaude a sí mismo.

Cada logro debe ser celebrado con cariño,
no con regalos
Es recomendable darle tiempo y espacio para que juegue solo. No
es necesario que los padres dirijan todas susactividades, ya que
con su espontaneidad y creatividad puede entretenerse.
También ya se le puede incentivar a que participe en su muda haciéndole que estire los brazos o que meta la cabeza al ponerse la polera. Los juegos de encaje ya son más entretenidos porque logra introducir las piezas y hacer torres, aunque sigue siendo más atractivo desarmarlas.
