Por Mariela Thomas P.
Artritis, lupus, asma y alergias son algunas de las enfermedades que pueden ser tratadas con corticoides, medicamentos que actualmente tienen un amplio uso en medicina y que son la solución para pacientes que hasta hace 50 años no habrían contado con un tratamiento efectivo.
Los corticoides son una variedad de hormonas del grupo de los esteroides. Cumplen un papel esencial en la regulación de distintas funciones del organismo, especialmente en el metabolismo de carbohidratos, proteínas y lípidos; en el equilibrio de electrolitos y agua; y en funciones del sistema cardiovascular, riñones, aparato músculo esquelético y sistema nervioso, entre otros.
En 1934 el doctor Calvin Kendall aisló los corticoides y 16 años después recibió el Premio Nobel de Medicina, junto a Philip Showalter Hench y Tadeus Reichstein, por sus trabajos sobre el empleo clínico de la cortisona -un tipo de corticoides- en pacientes reumáticos.
La doctora Alejandra Segovia, reumatóloga de Clínica Alemana, asegura que hasta el día de hoy, la importancia de este descubrimiento sigue vigente. "Los médicos seguimos aplaudiendo este hecho, y sabemos bien que los corticoides han salvado órganos y también pacientes", destaca.
Actualmente, algunos de los corticoides más utilizados son la hidrocortisona, betametasona, prednisona, beclometasona, fluticasona, entre otros. Este tipo de medicamentos se indica cuando hay una reacción inflamatoria exagerada, como ocurre con algunas enfermedades respiratorias (asma y bronquitis obstructiva, entre otros), dermatológicas (alergias, dermatitis), oftalmológicas (alergias estacionales) y renales (glomérulonefritis).