Cuando los antiguos griegos querían referirse a una persona que se encontraba en un estado de sueño profundo utilizaban la palabra koma. Trescientos años antes de Cristo, en pleno apogeo de la cultura helenística, probablemente no existían los adelantos tecnológicos de la actualidad. Sin embargo, como la sabiduría de las grandes civilizaciones tiende a perdurar en el tiempo, el término ha permanecido vigente en el lenguaje de la ciencia médica para referirse a ese estado en que la frontera entre la vida y la muerte es tan delgada, que ambas parecen aferrarse a un mismo cuerpo.
Según el doctor, José Miguel Montes, médico intensivista de Clínica Alemana, en situaciones en que existe un grado de compromiso de conciencia por parte del paciente, el estado de coma corresponde a un nivel más profundo de ese estado de compromiso. Por lo mismo, no necesariamente involucra la inconciencia total del individuo, sino diferentes grados de ella. El compromiso de conciencia no es un estado absoluto, sino que más bien es susceptible de ser clasificado en diferentes niveles.
De acuerdo a lo anterior, el Doctor Montes define el coma, siendo ese nivel más profundo de compromiso de conciencia, como "aquel estado en que el enfermo no responde ni aún a los estímulos dolorosos". Cuando este escenario se prolonga en el tiempo se denomina estado vegetativo persistente. Pero tal como aclara el médico, ambas situaciones no son sinónimos. "El coma puede durar días o semanas", comenta. "El estado vegetativo persistente es cuando el compromiso de conciencia se ha mantenido inalterable por un período de tiempo más prolongado".
Para determinar con mayor certeza el grado de compromiso de conciencia que presenta un paciente, existen varias escalas de medición. Una de las más aceptadas y con mejor funcionamiento es la Escala de Glasgow, que data de 1974. Este instrumento funciona otorgando puntajes a determinados síntomas, como la capacidad de hablar, abrir los ojos, el movimiento y la respuesta a determinados estímulos. De esta forma, mientras una persona que obtiene 15 puntos se considera perfectamente normal, una que obtiene 3 está sumida en un coma profundo. Si el resultado es menor a 8, se está en presencia de un paciente con un grave nivel de inconciencia. Mientras más baja sea la evaluación, peor será el pronóstico.