Un verdadero cambio en el modo de hacer medicina promete ser la incorporación de la terapia génica. Hasta ahora sólo escuchábamos hablar de las aplicaciones futuras que llegarían a Chile en muchos años más, cuando en los países desarrollados terminen de investigar.
Pero desde hace dos años un equipo de médicos y biólogos de Clínica Alemana y la Universidad de Chile está tratando con terapia génica en forma experimental y con gran éxito a un grupo de pacientes que sufre de melanoma -tipo de cáncer de piel muy invasivo. "El objetivo era demostrar que en nuestro país podemos hacer un tratamiento de tan alto nivel sin riesgos", sostiene el doctor Carlos Ferrada, oncólogo de Clínica Alemana. Continuar con la investigación es tan importante que se ganaron un premio FONDEF de 500 mil dólares.
Chile es el único país de Sudamérica donde se está realizando este trabajo. En el mundo, sólo se utiliza en Francia, Canadá, Estados Unidos y Suecia.
El especialista explica que, a grandes rasgos, esta terapia consiste en la introducción de genes en las células de los pacientes para que éstas modifiquen su función y así se solucione el problema.
Sin embargo, existen varias formas de colocar los genes, las cuales varían según la patología que se esté atacando. Se puede utilizar agentes virales -los más comunes- y físicos. Los virus se inactivan, se les inserta la carga genética deseada y se les introduce en el organismo para que infecten las células enfermas con los genes sanos.
En el caso del cáncer, esta carga genética puede sensibilizar a una célula tumoral frente a un fármaco o neutralizar los oncogenes, por ejemplo.
El oncólogo afirma que el melanoma al igual que el cáncer renal, de colon y el linfoma se desarrollan, entre otras causas, por una falla inmunológica, entonces la terapia apunta a que el sistema inmunitario actúe como debe.