Algunas personas viven su vida transitando entre dos fases, la depresiva, en la que son invadidos por la tristeza, la angustia, la baja autoestima y tienen pensamientos e intentos suicidas. Y la euforia, en la que sienten pleno bienestar, excitación y un optimismo excesivo que los hace pensar que son capaces de hacer todo, perdiendo incluso contacto con la realidad.
Se trata de la enfermedad denominada Trastorno Afectivo Bipolar y el psiquiatra de Clínica Alemana, doctor Marco Brunetti, explica que si bien aún se desconoce su causa, probablemente está determinada genéticamente, teniendo una clara incidencia en ciertas familias donde alguno de sus miembros lejanos o cercanos- ya la han padecido.
"A estos elementos se agregan factores ambientales que pueden determinar la aparición o no del potencial genético. En este sentido, influyen elementos de estrés ambiental, es decir, las dificultades que ha tenido el sujeto a lo largo de su vida para enfrentar y resolver los problemas, lo que puede derivar en la aparición de diversas enfermedades", señala el especialista.
En algunos individuos estas fases se presentan de forma seguida, de esta manera, cuando salen de la depresión entran inmediatamente a la etapa de euforia, ya sea por el curso natural de la patología o por efectos del propio tratamiento. En otros casos se puede manifestar con episodios separados, donde existen ciertos estados de normalidad, por varios meses.
Sin embargo, hay sujetos que sufren de periodos mixtos, en los cuales hacen cuadros depresivos pero con tendencia a la euforia al mismo tiempo.
¿Cuándo se presenta esta enfermedad? Se manifiesta alrededor de los 30 años y afecta tanto a hombres como mujeres.
¡Atención a los tratamientos!
El doctor Marco Brunetti explica que "el tratamiento central es farmacológico, ya que se trata de una enfermedad que deriva de trastornos a nivel de los neurotransmisores cerebrales, es decir, de los químicos que conectan una y otra neurona".
Este procedimiento tiene dos etapas: la primera, el tratamiento agudo, donde se atiende los bajos estados de ánimo con antidepresivos y otros medicamentos que puedan ser necesarios para corregir el sueño o calmar la angustia. Y para controlar la euforia se recetan fármacos que se denominan antimaníacos.
Luego se establece un tratamiento de protección para disminuir las frecuencias de las fases, ya que el paciente puede recaer varias veces a lo largo de su vida. Para ello se utilizan estabilizadores del ánimo. Cabe destacar, que este proceso va acompañado de una psicoterapia.
El rol de la familia
El entorno que rodea al paciente juega un papel fundamental. Ellos pueden colaborar estando informados sobre la patología y manteniéndose alerta a los primeros síntomas de la fase para tratarla tan a tiempo que no sea necesario suspender su actividad normal.
De esta forma, si los enfermos con Trastorno Afectivo Bipolar siguen el tratamiento correcto pueden llegar a un nivel de funcionamiento óptimo. La mayoría de ellos, con un entorno de protección adecuado y tomando los estabilizadores de ánimo correspondientes, puede hacer una vida normal.
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