
Si bien es una de las manifestaciones más visibles de cáncer mamario, la enfermedad de Paget no siempre es detectada a tiempo, ya que por su apariencia suele ser confundida con una simple inflamación o infección de la piel.
Esta enfermedad debe su nombre al doctor James Paget, quien en 1874 la describió por primera vez. Se piensa que en la mayor parte de los casos se trata de un cáncer de la glándula mamaria que alcanza el pezón a través de los conductos galactóforos, que son los encargados de transportar la leche materna.
El doctor Eduardo Cunill, jefe del Centro de la Mama de Clínica Alemana, sostiene que se trata de una afección poco frecuente, que representa entre el 1 y 4% de todos los cánceres de mama. Dentro de este grupo, las principales afectadas son las mujeres mayores de 40 años, sobre todo las que ya pasaron la menopausia.
Principales signos de alarma
Generalmente, la enfermedad de Paget se manifiesta como una alteración cutánea del pezón y a veces de la areola, que suele afectar a una sola mama.
Los síntomas típicos son prurito, ardor o sensación de quemazón en la zona afectada. En ocasiones también puede existir una secreción transparente o hemorrágica que mancha la ropa.
Si evoluciona durante meses o incluso años, aparece un enrojecimiento en esta zona, el que lentamente se torna más rugoso hasta que se produce una erosión, a veces pigmentada o totalmente negra. Finalmente, esta lesión se transforma en ulceraciones con costras que cubren el pezón y la areola.