
Durante el embarazo es primordial evitar el consumo de medicamentos sin prescripción médica previa o someterse a exámenes que puedan afectar al feto. Pero ¿qué se hace en caso de alguna enfermedad de envergadura como el cáncer?
Aunque es poco frecuente, la relación cáncerembarazo existe, y se presenta en una de cada mil mujeres embarazadas. En esta etapa hay una serie de cambios en la fisiología de la mujer, como una mayor irrigación sanguínea que produce que los tejidos aumenten su volumen.
El doctor Pablo González Marchant, jefe de Ginecología Oncológica de Clínica Alemana, señala que este tipo de características hace pensar que el cáncer puede diseminarse más, lo que no es así. "El embarazo no cambia el curso de la enfermedad, ni tampoco el cáncer altera el desarrollo del embarazo desde el punto de vista epidemiológico puro. Sin embargo, podría alterar el pronóstico del cáncer en la medida que retrase su tratamiento", explica.
Entre los cánceres más comunes está el de mamas y otros ginecológicos, dentro de los cuales se encuentran el de cuello uterino y ovario, que son los más frecuentes.
Cáncer de cuello uterino
El origen de esta patología se asocia a una infección cervical por el virus papiloma, el que se adquiere por relaciones sexuales, entre otros motivos.
Los cambios que produce en el tejido cervical se pueden detectar a través del papanicolau, examen que es posible efectuar durante el embarazo.
Este cáncer tiene dos etapas. La preinvasora, que es asintomática y tratable, y la etapa invasora, cuando ataca tejidos más profundos del cuello uterino u otros órganos.