Chile es un país con altos índices de tabaquismo, con las consecuencias que ello conlleva: el deterioro progresivo de la salud y un elevado número de muertes por enfermedades relacionadas con el consumo de cigarrillo, cifra que en el 2004 alcanzó a 27.708 defunciones, un tercio del total de fallecimientos que se produjeron ese año en el país, de acuerdo con cifras publicadas por el Ministerio de Salud.
Esto es sólo el resultado de lo arraigado que está entre los chilenos el consumo de tabaco. Según la Encuesta Nacional de Salud 2003, el 42% de la población es fumadora, el 9% fuma ocasionalmente (es decir, menos de un cigarrillo diario) y el 33% consume al menos un cigarro por día.
En tanto, en lo que respecta al inicio de la adicción en los adolescentes chilenos, la Encuesta Mundial de Tabaquismo en Jóvenes 2003 revela que existe una tendencia al mayor consumo en los cursos superiores, llegando a más del 40% en los alumnos de 1 medio de las regiones Metropolitana y VIII.
La nueva Ley Antitabaco está orientada precisamente a disminuir este consumo y a limitar los espacios públicos donde se puede fumar, con lo que también pretende proteger a los no fumadores de las sustancias dañinas del humo del cigarrillo.
En la siguiente entrevista, el doctor Fernando Descalzi, médico broncopulmonar a cargo del Programa Antitabaco de Clínica Alemana, destaca los aspectos positivos de esta medida y otorga orientación a quienes deseen acabar de una vez con este hábito
¿Cuáles son los principales efectos nocivos del tabaco en el organismo?
El consumo de cigarrillo produce cáncer, enfermedades respiratorias, problemas cardiovasculares, alteraciones de la piel, consecuencias en el embarazo, acortamiento de la expectativa de vida (entre 3 y 8 años) y mayor gasto en salud (hasta 15% adicional).