Coloración amarillenta en la zona blanca de los ojos (escleras) y en la piel (ictericia) son las principales manifestaciones del síndrome de Gilbert. Estos síntomas pueden llevar a pensar en una enfermedad hepática grave, pero lo cierto es que se trata de un síndrome completamente inofensivo.
Esta afección, de origen genético, se origina producto de la acumulación de bilirrubina, compuesto presente en la sangre, resultante de la destrucción de los glóbulos rojos viejos en el hígado y bazo, que en circunstancias normales es desechado a través de la bilis y el riñón.
La alteración se produce debido a una pequeña mutación en el gen UGT1, lo que impide que la enzima conjugue bien la bilirrubina.
El doctor Rodrigo Zapata, gastroenterólogo hepatólogo de Clínica Alemana, explica que "los pacientes con síndrome de Gilbert tienen una capacidad reducida para metabolizar la bilirrubina y eliminarla".
Esto hace que las personas afectadas noten que frente a ciertas situaciones,
como ejercicios, uso de medicamentos, estrés, infecciones y ayuno prolongado, se tornan más amarillos, ya que la concentración de bilirrubina en la sangre aumenta en estas situaciones. En el caso del ayuno, por ejemplo, la actividad de la enzima que metaboliza la bilirrubina disminuye más de lo que ya estaba (producto del síndrome), lo que provoca la acumulación de este pigmento en el cuerpo.