Por Isabel Margarita Marambio C.
Periodista de Clínica Alemana
Se sabe que el sol puede producir cáncer a la piel. Los solariums no se quedan atrás. Está comprobado que el daño celular a nivel del ADN de las células cutáneas es el mismo que se produce con la radiación ultravioleta emitida por el sol. Es decir, y contrario a la creencia popular, el bronceado que otorga el solarium tampoco protege de la quemadura solar.
Las máquinas de bronceado sólo deben entregar luz UVA, que es la que produce la pigmentación, pero es también la de mayor penetración en la piel, lo que implica que produce un daño directo en el tejido de sostén, por lo que genera envejecimiento prematuro y adelgazamiento secundario a largo plazo.
Para restringir el uso de las camas solares, en abril de este año el Ministerio de Salud publicó un reglamento al respecto. "Hasta la fecha no existía ninguna regla sobre qué tipo de máquinas se podían usar. Con esto, Chile se convierte en el único país de Sudamérica que cuenta con esta reglamentación, similar a la que tienen algunos países de Europa y sólo 24
estados de Estados Unidos", dice la doctora Tatiana Riveros, dermatóloga de Clínica Alemana. Agrega que no existe un registro de los centros de solarium que están actualmente en funcionamiento ni de su higiene y seguridad en cuanto a las instalaciones eléctricas requeridas.
Utilización adecuada de las camas solares
La especialista asegura que en realidad no hay un "uso correcto del solarium", simplemente, no debiera usarse: "Es muy dañino para toda la piel, más aún para las zonas que normalmente no se broncean, como los pechos o los glúteos. Allí puede haber quemadura con ampollas más frecuentemente".