Por Josefina Acevedo Ruiz Periodista de Clínica Alemana
"No puedo comer papas fritas porque estoy gorda", dice Antonia de cinco años. Casos como este demuestran que muchas veces existe en las familias un mal manejo de la alimentación, lo que puede traer consecuencias negativas en los niños. La doctora Silvia Guardia, nutrióloga de Clínica Alemana, señala que lo más importante es que exista un hábito saludable en la familia y que todos coman exactamente igual.
"No se puede pretender tener sólo al niño a dieta o prohibirle comer ciertas cosas, mientras en la casa todos lo hacen. Simplemente, no hay que comprar lo que los padres no quieren que coman los hijos", dice.
Para ello aconseja llevar un orden estricto de lunes a viernes y dejar para el fin de semana los eventos extraordinarios como cumpleaños, fiestas y celebraciones, y que los hijos se den cuenta de que se trata de una ocasión especial, ya que casi siempre estas instancias implican salirse del hábito alimenticio. "Generalmente, los niños ven como normal comer papas fritas, mayonesa, dulces y chocolate durante la semana, pero eso no tiene cabida dentro de una pauta de alimentación normal. Sin embargo, para que el cambio de hábito sea exitoso, debe ser asumido como una conducta familiar y que no sea el niño el único que no puede comer, ya que se puede sentir aislado", enfatiza.
Calorías diarias
Niños
1 año 900 2 - 3 años 1.000 4 - 8 años 1.400 9 - 13 años 1.800 14 - 18 años 2.200
Niñas
1 año 900 2 - 3 años 1.000 4 - 8 años 1.200 9 - 13 años 1.600 14 - 18 años 1.800
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La especialista explica que una buena alternativa es hacer la comida entretenida y que siempre esté presentada de manera atractiva. Un ejemplo son los tacos, ya que contienen ingredientes ricos y sanos (carne o pollo acompañado de lechuga, palta y choclo, entre otras cosas). Para el postre, las brochetas de fruta son una opción nutritiva y vistosa, que llama la atención de los niños.
La doctora Guardia añade que una dieta balanceada debe tener siempre proteínas (pollo, carne, pescado, legumbres), las cuales tienen que ser acompañadas por verduras, especialmente, verdes y rojas (guisos, porotos verdes, habas, brócoli y zapallo italiano, entre otras). Los hidratos de carbono hay que consumirlos en pequeñas cantidades.
Además, aconseja no asociar nunca la comida con la gordura, sino que relacionarla con salud y explicarle a los niños qué significa alimentarse saludablemente y las ventajas que tiene para el futuro. "La cultura chilena nos muestra una imagen visual de niños sanos que son más gorditos de lo normal, por eso el sobrepeso está aceptado como habitual".
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