Por Daniela Asenjo C.
Periodista de Clínica Alemana
Los pulmones son los protagonistas del proceso de respiración. Si bien no se ven, es fácil saber cuando actúan: si se ponen las manos en el pecho y se inspira muy profundamente es posible sentir cómo éste se extiende y, al exhalar, cómo vuelve a su tamaño normal.
A continuación, las respuestas a una serie de interrogantes para conocer específicamente dónde se encuentran, cuál es su función y sus enfermedades más frecuentes.
¿Cómo está constituido el pulmón?
Los pulmones están ubicados dentro del tórax, delante de la columna vertebral, detrás del esternón y por dentro de las costillas. Todo esto constituye la caja torácica, que tiene por función la protección de ellos y, a su vez, el desplazamiento de la misma permite la entrada y salida de aire desde los pulmones hacia el exterior.
Estos órganos son parte de la vía aérea de una persona que nace en la nariz, continúa con la faringe, laringe y tráquea. Desde esta última
comienza una serie sucesiva de ramificaciones, como un árbol invertido, que va dando origen a miles de ramas más pequeñas, hasta que las últimas terminan en delgados sacos llamados alvéolos.
En el fondo, los pulmones representan una invaginación, es decir, un doblez hacia el interior del organismo, lo que permite que el aire que se respira tome contacto íntimo con las paredes los alvéolos, donde circula sangre a través de una fina red capilar.
De la interacción aire (dentro de los alvéolos) y sangre (dentro de los capilares) resulta la función principal de los pulmones, la cual es realizar el intercambio gaseoso.