Por María Eliana Thomas P.
Periodista de Clínica Alemana
Llevar el aire hasta los pulmones es la principal función de los bronquios, estructuras que forman parte del sistema respiratorio y que pueden verse afectadas por diversas enfermedades, sobre todo en esta época del año cuando las infecciones de este tipo están a la orden del día.
Se trata de dos conductos que nacen en la tráquea. Uno de ellos ingresa al pulmón derecho bifurcándose en tres vías y el otro al izquierdo, donde se ramifica en dos. A medida que van adentrándose en los pulmones, las ramas comienzan a hacerse más delgadas hasta medir sólo un milímetro de ancho. Estas finas estructuras reciben el nombre de bronquiolos, los que finalmente desembocan en los alvéolos, que son "saquitos" donde se produce el intercambio gaseoso entre el aire inspirado y la sangre.
Dr. Miguel Antúnez, médico broncopulmonar
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El doctor Miguel Antúnez, especialista en enfermedades respiratorias de Clínica Alemana, explica que los bronquios constituyen el eje central del circuito de oxigenación. "Por ellos fluye todo el aire que respiramos, el oxígeno que nutre a nuestros tejidos y organismo. En términos comparativos y simples, es el equivalente al sistema circulatorio, por los vasos fluye sangre, por lo bronquios aire", explica.
¿Cómo trabajan los bronquios?
Después de entrar por las fosas nasales, el aire pasa por la faringe hasta la tráquea, la que se divide en dos conductos: los bronquios. Al inspirar, el árbol bronquial se agranda para hacer más fácil el paso del oxígeno.
Las paredes de estos conductos, formadas por músculos y cartílagos, están recubiertas internamente por cilios, pequeños vellos que con su movimiento van expulsando los gérmenes y agentes invasores de las vías respiratorias.