Accidentes laborales o automovilísticos, deterioro del desempeño laboral, bajo rendimiento escolar y, en general, una disminución de la calidad de vida, son algunas de las consecuencias del insomnio -alteración cada vez más común en la población-, que consiste en la dificultad para dormir.
La doctora Mónica González, neuróloga del Centro del Sueño de Clínica Alemana, explica que se trata de un síntoma presente en muchas enfermedades. Quienes lo padecen, generalmente, se quejan de tener problemas para iniciar o mantener el sueño, de despertar antes de lo acostumbrado o de tener un sueño de mala calidad. Esto siempre está acompañado de consecuencias que se manifiestan durante el día, como cansancio excesivo, desconcentración, irritabilidad y menor rendimiento laboral y académico, entre otras. A todo esto se suma un deterioro de la apariencia física (piel opaca, ojeras y ojos rojos).
"El insomnio crónico, es decir, aquél que se mantiene por más de un mes, tiene una prevalencia de 5 a 15% según diferentes estadísticas", agrega la especialista.
Está comprobado que hay ciertos grupos de personas con más riesgo de presentar este problema, como las mujeres, los adultos mayores y quienes tienen antecedentes de enfermedades médicas o neurológicas importantes, además de los solteros, viudos y separados.
Entre las principales causas del insomnio crónico están los malos hábitos a la hora de dormir, como tomar café en la noche o consumir comidas pesadas, practicar ejercicio antes de acostarse y fumar. También pueden influir factores medioambientales (por ejemplo, ruido excesivo o temperaturas inadecuadas).