Por Andrea Ampuero
Periodista Clínica Alemana

El cuerpo sufre varias mutaciones a lo largo de los años. Así como la piel se arruga, también cambia la calidad del sueño, la cual poco a poco se va tornando más frágil, llegando incluso a generar trastornos en el dormir. De hecho, según una investigación realizada por el Laboratorio del Sueño del Instituto de Nutrición y Tecnología de los Alimentos, el 23,5%, de un total de 1.300 adultos mayores, tenía problemas de este tipo.
El doctor Leonardo Serra, neurólogo del Centro de Trastornos del Sueño de Clínica Alemana, explica que en los adultos mayores la calidad del descanso nocturno es menor, debido a que las etapas más profundas del sueño disminuyen
con la edad, lo que conlleva a que se despierten con mayor facilidad durante la noche y más temprano por la mañana.
De esta forma, el mito de que en la vejez se duerme menos que en la juventud queda derrocado. Lo que realmente ocurre es que durante la noche los adultos mayores no tienen el sueño que necesitan y lo compensan durmiendo durante el día.
El poco descanso en esta etapa se debe a los propios cambios del envejecimiento y a la menor capacidad del cerebro para mantener un sueño profundo. Además, a esto se suman los padecimientos propios de la edad, que impiden un buen dormir. "Los hombres se despiertan por la próstata, las mujeres por los bochornos o por muchas otras enfermedades. También lo hacen por los efectos secundarios de algunos medicamentos", sentencia el doctor.
En efecto, a raíz del mal descanso, un hábito que acrecienta los problemas de sueño son las siestas.