Por Andrea Ampuero
Periodista de Clínica Alemana
Las altas temperaturas hacen imposible moverse por la ciudad sin el refrescante aire acondicionado del auto. Más aún, es insufrible estar en sitios interiores sin contar con sistemas de frío, los cuales traen innumerables beneficios para una buena calidad de vida, que se mantiene, siempre y cuando, los equipos se encuentren en óptimas condiciones y se utilicen de manera correcta.
El aire acondicionado se transforma en perjudicial cuando produce sequedad del ambiente, por su uso a temperaturas excesivamente frías y debido a un mantenimiento deficiente de las instalaciones.
El doctor Hernán Cabello, jefe del Servicio de Enfermedades Respiratorias de Clínica Alemana, explica que este aire es enfriado y un poco húmedo, y que "cuando está a temperaturas muy bajas, entra a las vías respiratorias provocando un efecto irritativo directo sobre las mucosas de la nariz, faringe, amígdalas y laringe, causando, en cada una de esas zonas, diferentes grados de inflamación (rinitis, faringitis, amigdalitis y laringitis)", afirma.
El aire frío también puede afectar la vía aérea por debajo de las cuerdas vocales e irritar la mucosa bronquial, causando bronquitis aguda. Además, puede disminuir las barreras defensivas, haciéndolas más vulnerable a infecciones virales o bacterianas.
Otro de los problemas más frecuentes del aire acondicionado se relaciona con los cambios de temperatura que sufren las personas: "Quienes van de un aire frío a uno caliente o viceversa, pueden suscitar una reacción vagal, es decir, una respuesta exagerada del sistema nervioso autónomo, que se manifiesta en sudoración y sensación de mareo, los que en general son sutiles, pero pueden llegar a ser muy intensos", sostiene.