Por Josefina Acevedo Ruiz
Periodista de Clínica Alemana de Valdivia
Los lunares se presentan en diferentes formas, tamaños y texturas.  Generalmente, son de color oscuro (pardos o negros), pero existen de variados colores. La mayoría de las personas tiene al menos diez en el cuerpo, los que pueden aparecer en cualquier zona: rostro, brazos, piernas, pies, manos, espalda, hombros, cuello, etc., incluso, en genitales, labios, dentro de la boca y uñas.
La doctora Mónica Hering, dermatóloga de Clínica Alemana de Valdivia, explica que la mayoría de los lunares aparece durante los primeros años de vida, sin embargo, como las células pigmentadas responden a variaciones de los valores hormonales, los lunares pueden aparecer, oscurecerse o agrandarse también durante el embarazo.
Los nevos pueden clasificarse según su origen en congénitos o adquiridos. Los primeros son aquellos que están desde el nacimiento y los adquiridos aparecen en el individuo a lo largo de su vida.
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Dr. Mónica Hering, Dermatóloga
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"Tanto los congénitos como los adquiridos deben controlarse, ya que algunos pueden transformarse en melanomas malignos (tipo de cáncer de piel). Lo que hay que observar son los cambios en ellos, los que pueden darse en cuanto a la forma, color, bordes y tamaño", sostiene la especialista. Para estos efectos es muy importante que las personas realicen un control, al menos, una vez al año con un dermatólogo", enfatiza.
Existen también los lunares atípicos, de mayor tamaño que los comunes, y que son lisos o rugosos y de color oscuro, aunque pueden presentar un fondo rosado. Si bien este tipo de nevos puede aparecer en cualquier parte del cuerpo, es más común encontrarlos en zonas como el tronco, pecho, nalgas y cuero cabelludo.
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