Por Josefina Acevedo Ruiz
Periodista de Clínica Alemana de Valdivia
La Organización Mundial de la Salud (OMS) estima que hay
más de 220 millones de personas con diabetes en el mundo, cifra que se duplicaría para el año 2030 si no se toman medidas al respecto.
La diabetes es una enfermedad crónica en la que sube el azúcar en la sangre (glicemia) por un déficit de producción y/o un defecto en la función de la insulina, hormona que ayuda a que la glucosa entre en las células para suministrarles energía. El organismo no está preparado para tener tanta azúcar en la sangre y esto genera complicaciones.
La más frecuente es la tipo 2 que afecta al 90% de los diabéticos en Chile y, que actualmente, es considerada una pandemia mundial por la OMS, organismo que estima que un 80% de las muertes por esta enfermedad se producen en países de ingresos bajos o medios.
Es por esto que cobra relevancia el Día Mundial de la Diabetes, fecha instaurada por la Federación Internacional de la Diabetes y la OMS, y que sirve para generar en todo el mundo mayor conciencia del problema que supone el acelerado aumento de las tasas de morbilidad y lo importante que es prevenir esta patología.
La doctora Claudia Ulloa, médico internista de Clínica Alemana de Valdivia, sostiene que su impacto sobre la morbilidad, incapacidad y muerte es elevado, por lo que alcanzar metas en su control es fundamental para disminuir los riesgos relacionados con esta enfermedad crónica.
A continuación, la especialista entrega algunos consejos:
Control metabólico:
-Hemoglobina glicosilada (A1c): Este examen informa acerca del promedio de las glicemias de un período de entre 6 y 12 semanas. La meta del tratamiento es que esta sea menor de 7% o lo más cercano a lo normal, con el menor riesgo para el paciente. Se recomienda que este control se realice cada tres meses.
-Control glicémico: Este examen revela el nivel de glicemia. La verificación regular es una de las medidas más importantes para manejar la enfermedad.
Compromiso de órgano blanco
-Retina: Se debe realizar un control oftalmológico. En los pacientes portadores de diabetes tipo 2 hay que hacerlo en el momento del diagnóstico, mientras que en los diabéticos tipo 1 se efectúa a cinco años de evolución de la enfermedad. Si el fondo de ojos es normal, se debe controlar anualmente.